Post elaborado por Notebooklm a partir de la revisión breve de Mateu Servera. Universitat de les Illes Balears <link>


¿Te gusta garabatear? Por qué puede ayudar a mejorar la atención y la concentración

Existe un estigma social profundamente arraigado en nuestras oficinas y aulas: la idea de que la quietud física es sinónimo de respeto y atención. Bajo esta lógica, el profesional que traza espirales en su libreta durante una junta es visto como alguien desconectado. Sin embargo, desde la psicología cognitiva, esta percepción puede ser errónea, o al menos contraproducente. Obligar al cerebro a permanecer en un estado de inmovilidad absoluta durante tareas monótonas tiene un "costo de cumplimiento" que drena recursos mentales valiosos. Garabatear no es un acto de desapego; es, en rigor, una sofisticada estrategia de autorregulación para mantener nuestra maquinaria cognitiva encendida.

El sorprendente aumento del 29% en la memoria

La evidencia más contundente contra el mito de la distracción proviene del estudio original de Jackie Andrade (2010). En su investigación, se sometió a los participantes a una tarea deliberadamente tediosa: escuchar un mensaje telefónico monótono. Los resultados desafiaron la intuición pedagógica tradicional: el grupo que realizó garabatos durante la escucha superó al grupo de control en una prueba de memoria sorpresa.

"Los participantes que garabateaban mientras escuchaban un mensaje telefónico monótono recordaron un 29 % más de información en una prueba de memoria sorpresa que un grupo de control". (Sintetizado de Andrade, 2010).

Este hallazgo sugiere que el garabato actúa como un preventivo contra la desconexión total. Cuando el entorno no ofrece el estímulo suficiente, el cerebro busca instintivamente una "tarea secundaria ligera" para evitar caer en el letargo o en la divagación profunda.

La Teoría de la Carga Cognitiva y la Ley de Yerkes-Dodson

¿Por qué una distracción aparente mejora el rendimiento? La respuesta reside en la Teoría de la Carga Cognitiva de John Sweller (1988) y la Ley de Yerkes-Dodson. Según Sweller, nuestra memoria de trabajo es limitada. Si una tarea utiliza muy pocos recursos, la mente tiende a "soñar despierta", activando la Default Mode Network (Red Neuronal por Defecto), la cual nos aleja del presente (Schott, 2011).

Aquí entra en juego la Ley de Yerkes-Dodson: el rendimiento cognitivo sigue una curva de "U invertida" en relación con la excitación. Si el estímulo es muy bajo, el rendimiento cae. El garabato proporciona esa dosis justa de activación motora necesaria para mantenernos en el punto óptimo de la curva, funcionando como un ancla externa que evita que la atención flote hacia pensamientos ajenos a la tarea (Chan, 2012).

Codificación Dual y evidencia de seguimiento ocular

Si la carga cognitiva explica por qué nos mantenemos presentes, la Teoría de la Codificación Dual de Paivio (1971) explica por qué procesamos mejor la información. Al combinar el canal verbal (lo que escuchamos) con el canal visual y motor (el dibujo), creamos una huella de memoria más robusta. Investigaciones de Meade et al. (2019) refuerzan esta idea, señalando que incluso el garabato espontáneo —sin relación directa con el tema— mejora la codificación gracias a la actividad motora involucrada.

Esta ventaja no es solo teórica. Singh y Kashyap (2015) utilizaron tecnología de seguimiento ocular (eye-tracking) para demostrar que las personas que garabatean exhiben patrones mucho más consistentes de retorno a la información relevante. Mientras que la atención de quien no garabatea se dispersa de forma errática cuando se aburre, el "garabateador" utiliza sus trazos como un resorte que lo devuelve continuamente al foco principal.

Neurodiversidad: Cuando el movimiento es el motor del enfoque

El impacto del garabato es aún más crítico en contextos de TDAH. Para una mente neurodivergente, la exigencia de "quedarse quieto" no es una medida neutral, sino un obstáculo cognitivo activo. Chan y Lee (2019) demostraron que los adultos con TDAH que garabatean durante una clase muestran una comprensión superior y una menor inquietud.

Forzar a un estudiante o profesional con TDAH a la inmovilidad consume una cantidad masiva de energía ejecutiva que debería emplearse en procesar la información. En este sentido, el garabato funciona como una "vía de escape productiva" para la inquietud motora, transformando lo que parece un tic nervioso en un mecanismo de supervivencia intelectual (Hartanto y Yang, 2016).

No todos los garabatos son iguales: El valor de la estructura

Es vital distinguir entre el dibujo errático y el garabato que potencia el cerebro. Goldstein et al. (2021) observaron que los garabatos estructurados (patrones geométricos o repetitivos) ofrecen beneficios superiores para las funciones ejecutivas y el control cognitivo en comparación con los dibujos libres complejos.

Asimismo, cuando el dibujo evoluciona hacia el sketchnoting —donde el trazo se vincula deliberadamente al contenido—, la participación y la comprensión conceptual alcanzan su máximo nivel (Wilson y Ruh, 2018). No obstante, incluso el dibujo más simple supera a la inactividad total.